Con el nombramiento de Claudia Benavides Salazar como ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, el presidente electo Abelardo De La Espriella cerró el gabinete que asume funciones el 7 de agosto. Lo novedoso está en el método: según el Gobierno, la designación se hizo a través del Banco de Talentos de la Patria Milagro, un mecanismo de selección basado en criterios de mérito, formación académica y experiencia profesional.
El perfil técnico de la nueva ministra (ingeniera industrial, con maestría en creatividad e innovación y doctorado en competitividad, innovación y sostenibilidad) llega con una agenda de tres frentes: fortalecer el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, recuperar la confianza de la comunidad científica y promover una mayor articulación entre la academia, el sector productivo y el Estado. Asimismo, el Gobierno anticipó que buscará consolidar una política de Estado con reglas estables para incrementar la inversión pública y privada en investigación, desarrollo e innovación (I+D), con el propósito de convertir el conocimiento en un motor para la transformación productiva y el desarrollo regional del país.
Más allá del nombre, el anuncio da la primera señal de hacia dónde irá la política pública de ciencia, tecnología e innovación en el nuevo gobierno. Para empresas, universidades, centros de investigación y startups, conviene seguir de cerca los instrumentos de financiación, los incentivos para I+D y las estrategias de transferencia tecnológica que impulse la nueva administración, pues de allí saldrán tanto las oportunidades como las obligaciones de los próximos cuatro años.

