El 23 de febrero de 2026, la Superintendencia de Transporte de Colombia lanzó una bomba regulatoria: el borrador de la circular que modifica SARLAFT para las empresas del sector transporte. Y los cambios propuestos no son menores.
Para empezar, se ajustan los umbrales de ingresos que determinan cuáles empresas quedan bajo la lupa del organismo. Hasta ahí, nada extraordinario, pero, es en el segundo cambio donde la cosa se pone más interesante.
La Superintendencia propone que el Oficial de Cumplimiento deba contar obligatoriamente con una certificación expedida por la ONAC (Organismo Nacional de Acreditación) bajo la norma ISO/IEC 17024. En otras palabras: una sola certificación válida. Esto dejaría por fuera a profesionales con certificaciones de estándares internacionales ampliamente reconocidos, generando un efecto excluyente que pocas veces se ve en regulaciones de este tipo.
¿El resultado? Incertidumbre para las empresas y una carga adicional para un sector que ya viene golpeado por la difícil situación económica y social del país.
Y hay más, el borrador también abre la puerta a la figura del Oficial de Cumplimiento suplente, lo que plantea una pregunta inevitable: ¿es realmente necesario endurecer tanto los requisitos para mejorar el sistema, o se está complicando lo que podría ser más sencillo?
Seguiremos de cerca la circular definitiva

