¿Por qué es importante? La sentencia demuestra que la responsabilidad por soborno no desaparece cuando se rescinde un contrato o una empresa entra en liquidación, sino que pueden derivarse indemnizaciones civiles años después de que se cierre el proceso penal. Muchas de las personas individuales, como funcionarios públicos y funcionarios de empresas privadas ya fueron condenados penalmente por estos hechos durante los últimos 10 años.
Para los equipos de cumplimiento normativo, este caso supone un recordatorio de que el riesgo de corrupción se extiende a lo largo de todo el ciclo de vida de un contrato, desde la licitación hasta la ejecución y las consecuencias posteriores. Por eso la importancia de evitar a toda costa la materialización de estas prácticas que no solo le hacen daño al país sino también, a las organizaciones privadas que pagan las consecuencias a lo largo de un tiempo.

