Los gremios del sector bancario y fintech han pedido mantener la tarifa actúal (14×1000). Su principal preocupación es que el aumento pueda trasladarse al costo de los productos financieros y, con ello, afectar el acceso al crédito para hogares, empresas y emprendimientos. También han advertido que una mayor carga tributaria podría restar atractivo a Bogotá para nuevas inversiones y llevar parte de las operaciones y del talento financiero y tecnológico hacia otras ciudades.
Frente a estas preocupaciones, la Secretaría Distrital de Hacienda sostiene que el ajuste responde a criterios de capacidad contributiva y que, incluso con la nueva tarifa, la tributación efectiva del sector financiero seguiría por debajo del promedio de las actividades económicas de Bogotá.
La reforma ya fue aprobada en primer debate y continúa su trámite ante el Concejo de Bogotá, por lo que la discusión sobre el impacto de la medida sigue abierta. Seguiremos monitoreando el desarrollo de esta noticia.

