Es en ese punto donde aparecen decisiones estructurales que acompañarán al negocio durante toda su vida: quién es dueño de qué, cómo se remunera la tecnología, qué tan flexible será la empresa para atraer inversión y qué incentivos quedan alineados entre la institución que desarrolló el conocimiento y el emprendimiento que busca llevarlo a escala.
Ahí es donde se vuelve crítica una pregunta práctica: si la spin-off necesita inversión para crecer, ¿cómo estructurar el acuerdo sin cerrarle la puerta a futuros inversionistas?
En ese contexto, el equity puede ser una gran herramienta. No como una forma de pago tradicional, sino como un mecanismo para compartir riesgo, alinear intereses y permitir que proyectos con ciclos largos de desarrollo (como los de DeepTech, biotecnología o dispositivos médicos) puedan sobrevivir en sus etapas más tempranas.
En este artículo explicamos qué significa estructurar una transferencia de tecnología con equity, en qué casos tiene sentido, cuáles son las buenas prácticas que se han consolidado a nivel global y cómo estas se están adaptando al contexto local. También revisamos principios que ayudan a evitar fricciones innecesarias, a facilitar la entrada de inversionistas y, sobre todo, a construir acuerdos que permitan que la tecnología realmente llegue al mercado y genere impacto.
1) ¿Qué es el Equity en Transferencia de Tecnología?
El objetivo principal no es maximizar ingresos inmediatos, sino fomentar impacto, generar ecosistemas y permitir la viabilidad temprana del emprendimiento.
Fuente: TenU USIT Guide.
2) Buenas Prácticas Globales
Principio
En qué consiste
Resultado
3) Buenas Prácticas Específicas (Checklist)
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Derechos de reversión si no se cumplen hitos de desarrollo en un plazo acordado.
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Uso de derechos de información u observador, sin exigir silla con voto en junta directiva.
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Plantillas estandarizadas de licenciamiento + equity adaptables según el caso.
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Enfoque de impacto y reinversión de retornos para fortalecer el ecosistema, no maximización de cobro único.

