En cada plenaria, el GAFI evalúa los avances de las jurisdicciones monitoreadas frente a sus planes de acción. Los países que cumplen los compromisos pueden salir de la lista, los que presentan nuevas deficiencias estratégicas pueden ingresar. Estar en la Lista Gris no implica sanciones, sin embargo, suele traducirse en mayor escrutinio de bancos y empresas: debida diligencia reforzada, más fricción en las transacciones transfronterizas y mayores costos de cumplimiento. Por eso conviene que los oficiales de cumplimiento revisen los listados internos de jurisdicciones de riesgo y ajusten sus matrices de riesgo LA/FT a los resultados de la plenaria.
Para un país, la recalificación tiene un peso considerable. Una salida de la lista refleja el compromiso real con la implementación de medidas contra el LA/FT y es una oportunidad para mejorar su reputación y atraer inversión extranjera. Un ingreso, en cambio, puede encarecer el acceso al financiamiento internacional y afectar la confianza de los inversionistas. Las entidades sujetas a SAGRILAFT y PTEE deben seguir de cerca los resultados, pues estos influyen directamente en la segmentación de factores de riesgo geográfico.

